lunes, 21 de marzo de 2016

Entre tus piernas









Lenta y lascivamente mis labios tomaron el elixir que entre tus piernas me devuelve a la vida. Lenta, muy lentamente, tu humedad llenó mi boca de la esencia que de tu cuerpo brota. Lenta y lascivamente mi cuerpo comenzó a libar el sabroso néctar que destilas. Endurecido y tan mojado como el cáliz que entre tus muslos habita, mi único deseo es tomarte de nuevo, recorrerte con mis manos, temblar contigo, olerte, sentirte como cada mañana cuando el arco de tu cuerpo se estremece entre mis brazos; como cada noche cuando encelada y gimiente te abres al deseo de tenernos. Salvajemente, como en cada embestida de mi ardiente ofrenda cuando agitado tu sexo se une al mío.