domingo, 17 de enero de 2016

Tu espejo








Sentado ante ti te miro y tu esencia me envuelve...


Una leve línea dibuja tus ojos mientras tu vestido cae al suelo descubriendo el cuerpo tantas veces soñado. Negro tacón, braguita de encaje, finas y oscuras medias que invitan retándome. Ardiente belleza, apasionada, cercana, generoso y coronado pecho, abrigada cadera, acogedor sexo y altivas piernas, trabajadas columnas y guía hacia tus adentros. Apasionada, hermosa y fiel, fuego y sed en cada pasional movimiento; luz entre las aguas cuando tu humedad me alcanza. Mirada clara, limpia, labios puros, voluptuoso y pecador tu cuello; ave fénix renaciendo en tu espalda, límite y abierto sendero en encendidas carnes envuelta. Insinuante, caliente, sensual elixir servido en cuidado alambique. Culta, refinada y atenta, perfumada entre azahares y sexo, indomable mar en el que morir cada noche, tempestad y calma previa, olas embravecidas en la orilla de tu pelo, nívea espuma en la que bañar mi anhelado deseo tu esencia

Tus ojos fijos en los míos al lentamente desvestir tu escaso ropaje, tu cuello, pecho endurecido que apunta provocador al recio látigo ya entre mis manos; solidez en tus caderas, el sexo mojado, tus piernas aún cerradas mientras la humedad se apodera de tus muslos; tus manos deseando alcanzarme empiezan a dibujar contorno y cumbre de tus senos. Excitado, intensamente calado, inundado me acomodo y libero mi sexo al tiempo que tus dedos rozan levemente tus labios mojados descendiendo después entre tus piernas, Como ante un espejo, tu mirada se detiene en la mía en implacable reto endureciendo mi cuerpo al punto de despojarme de lo que ya me sobra.

Tumbada sobre el lecho abres las piernas y de a dos tus dedos dibujan mágicos círculos dentro de ti, la humedad te llena, sigues mojándote, tu olor te incita a recorrerte al tiempo que tus pezones marcan ya la dolorosa frontera de tu seno enfurecido. Tu espalda se arquea, tiembla, renace; tus piernas hacen puente sobre las sábanas ofreciéndome el regalo entre tus nalgas; gimes cuando ya tus manos cubren por completo tu sensual templo, leves gotas de ti afloran sacudiéndote en violentos espasmos. Callada y discreta te abandonas implorando a mis ojos el final de tu agonia; rápida, violentamente, tu abierto sexo es ya caudal de deseo y lasciva entrega.

"Dios, mi dios, por favor... ", ruegas cuando ya mis aceleradas manos no son capaces de detener mi obsceno torrente. "Ven", ordeno levantándome antes de que tu agitada boca recoja en fuente el incontenible caudal de mi cuerpo. Envuelta en sudores agarras mis manos llevándome al lecho anegado de ti, cabalgándome, empujándome más y más adentro; salvaje, enceleda brutal  recibiéndome entre violentas embestidas.

Aún entrecortada la respiración, el espejo devuelve la fascinante imagen de tu cuerpo.



4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Un encuentro con el espejo mas allá de la entrega.

    Un beso.

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  3. Espejo que en complicidad refleja tan ardiente entrega…

    Un placer deslizarme por tu blog, si me lo permites, por aquí me quedo…

    Bsoss!!

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