jueves, 7 de enero de 2016

El beso robado










No puedo dejar de pensar en él, aparece ante mí cada noche, cada nuevo día, cada vez que en silencio me sorprendo pronunciando su nombre. Cierro los ojos y lo veo, sueño, lo veo, siento morir  las horas y en cada minuto se hace más presente, más cercano, más intenso.

Pasaron los días, muchos, desde aquella vez primera; días en los que juntos hacer camino, reunir veredas; días de conocerse, adivinarse dibujando el iris de tus ojos en largas noches de letras compartidas; días de sonrisas y versos, de encendidas palabras de amor, pasión; de ternura, cercanía, calor, cariño, sosiego; días de espinas y llanto, de impotencia, rabia, obstáculos, de dolor abrupto y seco; días de miedos, ansiedad y deseo.

Pasado ya el tiempo la imagen de aquel día permanece, inalterable e intensa, Han pasado días, muchos desde aquel beso robado, del primer momento en que mis labios apenas rozaron tu rostro, han pasado días y aún permanece fresco, vivo, latente como ayer aquel día en el que por primera vez sentí en mis labios el calor de tu piel blanca y suave, desde aquella vez en la que percibir tu intenso olor por vez primera, tu tacto, tu ojos sobre los míos, tu mano acariciando dulcemente mi cara, mis manos la tuya, tus primeras palabras, tu abrazo, la seguridad de saberse a salvo en ellos. Días después, muchos, su recuerdo me acompaña. Los nervios de aquella noche, los míos al llegar y los tuyos al vernos, nuestras miradas, tu presencia limpia y fresca, mis miedos, los tuyos y los que juntos supimos dejar atrás. Después, tu entrega, el amor que en cada minuto me regalaste, tu cuerpo, y el beso, aquel dulce y eterno beso robado a tu piel...










4 comentarios:

  1. Las letras de Arjona le hace buena compañía a tus letras
    Saludos

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  3. Un beso robado, que supo a eterno, un beso que quedó tallado en tus labios.

    Te beso.

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